The Crown

Esta es una de esas series en la que la acción se encuentra en la fuerza de los diálogos; pero, sobre todo, en su vestuario. La caracterización que tiene Claire Foy, la Reina Isabel en la serie, es totalmente creíble y está perfectamente copiada (gestos y posturas de la verdadera reina incluidas). Por eso, creo que todo amante de las series, la historia, las relaciones políticas y la moda debería echarle un vistazo... para terminar enganchándose a ella. 



Actualmente, la serie de Netflix cuenta con dos temporadas, en las cuales hemos podido ver la evolución que va tomando el carácter del personaje y su propia ropa. Los años van transcurriendo y, desde la coronación de Isabel, los distintos acontecimientos por los que ha debido ir pasando la Reina de Inglaterra se ven en cada uno de los capítulos. Eso sí, desde su perspectiva más personal; desde dentro de las paredes de palacio. 



The Crown se ha acabado convirtiendo en una de esas series de cabecera para mí. Por eso, sus dos temporadas me han durado, literalmente, dos días cada una debido al horario laboral. En ese breve espacio de tiempo que me han durado sus capítulos, la popular ficción me ha mostrado el clásico estilo británico monárquico de los años 60

Si, antes de su boda y la coronación posterior que aparecen, su estilo podía considerarse como adecuado y moderno para la época, con el paso de los capítulos, se puede observar que la predilección por las faldas acampanadas y los vestidos pomposos con escotes recatados y la cintura bien marcada, terminan por convertirse en una repetición constante. 


Además, los colores que tiende a utilizar a Reina no varían tampoco mucho, al igual que los estampados de cuadros que aparecen de tanto en tanto. Ahora bien, lo que nunca perdona son las joyas bien escogidas: el cartier siempre en hora, las perlas para el día a día y las demás piedras preciosas a juego con el vestuario que seleccione para los actos oficiales o apariciones en público. 

Por lo que respecta a la hermana de esta, la Princesa Margaret, su estética es más retro. Su personaje es más salvaje, alocado y al cual no le gusta mucho seguir las normas indicadas por la corte, por muy real que sea su sangre. Pese a que a ella eso de llevar un título monárquico le encanta, al personaje interpretado por Vanessa Kirby se le puede ver más piel en sus apariciones públicas. 

Incluso los pantalones, que son parte también del vestuario de su hermana pero solo en las ocasiones más íntimas y cuando se trata de montar a caballo o salir de caza, para la pequeña de las dos representan un estimulante en la vida cotidiana con los cuales se siente más femenina y fuerte

Los recogidos son la parte más importante en su vestuario al completo, ya que son los que permiten dar mayor importancia a sus ojos, donde se concentra la mayor parte de su carácter. Además, estos también ayudan a que su cuello y clavícula se marquen, demostrando que los códigos de vestimenta de palacio también pueden ser un poco sensuales si se sabe cómo aplicar la picardía



Eso en cuanto a los dos personajes fuertes femeninos, aunque no son los únicos que muestran sus respectivas relaciones entre la seriedad de sus ropas y el carácter que cada uno de ellos tiene. Porque también está la madre y Reina Madre, Isabel en la ficción y Victoria Hamilton en la realidad. Ella tiene un vestuario muy clásico y marcado por los detalles más lujosos, pero siempre tratando de no hacer sombra a su hija, la Reina. 

Por lo que respecta a los principales personajes masculinos, el Príncipe Philip y Duque de Edimburgo (o Matt Smith en la realidad) es el encargado de poner el punto varonil en la representación de la Casa Real Británica. Pese a que su figura realmente era la de esposo de la Reina, el vestuario que debe asumir durante los actos oficiales es muy característico. Para él quedan reservados los trajes militares, sobre todo el de marine al cual sirvió durante el conflicto armado, con los galones y la banda real incluidos. 



El resto de sus trajes de etiqueta estarán hechos a medida y siempre acompañarán con un pequeño detalle al traje de la Reina Isabel. Un conjunto que se adereza con la misma banda ducal y monárquica, la cual representa su posición dentro del matrimonio que ambos comparten. Por otro lado, fuera de las esferas públicas, Philip es un hombre al cual podríamos atribuir el apelativo de Dandi

En cambio, los demás personajes masculinos que aparecen durante la primera temporada y que cambian de nombre, aunque casi parece el mismo vestuario adaptado a las medidas de cada uno de ellos, es el de Primer Ministro. Pasamos de Winton Churchil, personaje bien conocido y característico por su bastón y su estética a la cual nunca le falta la chistera; al nuevo ascenso de Anthoy Eden en el cargo con un estilo algo más moderno, pero sin salirse de los cánones del blanco y negro que parecían impuestos para ostentar el cargo con sus responsabilidades y su seriedad típicos. 



Cada vez que se avanza un poco en la serie, se puede observar claramente que cada personaje tiene un armario distintivo, pese a que pueda evolucionar con el paso del tiempo. Eso sí, solo con ver los trajes o los vestidos que se dedican a cada uno de ellos, es fácil interpretar el acontecimiento, la importancia de este y la época en la que se encuentra dentro de las dificultades que el guión va adaptando a la serie. 

En resumen, toda una ostentación de clases y lujo que se ve muy bien reflejado en la caracterización que tiene. Porque cada detalle de la realidad, por mínimo que sea, se ha incluido en la ficción. Aunque, todavía sigue quedando pendiente el duelo de estilo que existe durante la segunda temporada entre la señora Kennedy y la Reina Isabel II. 

"With this family, 
when you're in 
your never quite sure that you're in. 
But, when you're out, 
there's no duobt at all. 
You're out." 




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