Narcos

Esta se ha convertido en una de las series más seguidas a nivel mundial. Con una trama que se engloba en un género ya más que explotado por la industria del cine, Narcos consigue enganchar a miles de personas gracias a la narración de uno hechos que tuvieron lugar durante los años 80. Enfocándose durante sus dos primeras temporadas en la caza al rey de los narcos de Colombia, en esta tercera etapa su vestuario será igual de calculado, que es el tema principal de este blog. 





Esta fue una época cargada de música disco, moda extravagante y drogas, muchas drogas. Aunque sus capítulos tienen poco que ver con la imagen concedida por el mundo de la noche de los norteamericanos, a la que todas las pantallas nos tenían acostumbrados, ahora Netflix ha conseguido reflejar ese primer origen de uno de los mayores problemas creados a escala global. Por lo que la perspectiva en cuanto a cánones de moda y estilo cambian, aunque no tanto como pueda parecer en alguno casos. 

Una de las cosas más características que se ven desde el primer capítulo es la adaptación del vestuario. Para recordarnos que estamos a unos 30 años de diferencia con respecto a los hechos, las piezas se encargan de transportarnos a los distintos escenarios de la serie. Aunque en este caso nos centraremos más en el vestuario que destacaba entre los narcotraficantes y sus familias, que son las piezas más destacadas, frente al estilo del pueblo menos pudiente. 


Para empezar, los trajes que aparecen debían de seguir un orden más estricto y los códigos de vestimenta en cuanto a la distinción por sexo seguía estando marcado. Por eso no es raro encontrarnos con un personaje luciendo una falda o un pantalón con su respectiva americana. Tanto en colorido, como en material, acabado y estampado, ambas partes debían quedar en sintonía y ser prácticamente iguales. 

Tanto si se lucía un vaquero como un pantalón de lino, estos iban siempre atados a la cintura mediante un cinturón de cuero. Su talle alto (más en el caso del vestuario femenino que en el masculino) destacaba también por llevar siempre las camisas, las blusas o los polos por dentro de la cintura. En vistas de esto, su estilo no desentona tanto con el que se llevaba por entonces en Europa y Norteamérica, aunque esto era solo habitual en la gente con recursos de Colombia

Las camisas de la época no se podían entender sin que estas llevaran estampados coloridos y atrevidos. Siguiendo la estela que los años 70 había dejado en la moda, con esas blusas más amplias y cómodas, las piezas lisas rivalizaban sobre los dibujos plasmados de otras. Lo habitual también era ver que la botonadura se dejaba más abierta que ahora, mostrando un poco más de pelo sobre el pecho en el caso de los hombres. 




En cuanto a la forma básica de las camisas, lo más destacado son las mangas cortas, que no eran como las conocemos ahora, sino que algunas llegaban casi hasta el codo. Siempre muy amplias, conseguían dar un aspecto más relajado y menos formal. En cambio, los cuellos de las camisas se alargan y acaban en picos más exagerados. Aunque no es de extrañar que acaben apareciendo algunos jerséis finos y varios polos de marcas conocidas, tanto para ellos como para ellas. 


Por lo que hace a una de las piezas más exclusivas de los personajes femeninos, observamos que los vestidos también debían de llevar bien marcada la figura de reloj de arena. De esta manera, daba una mayor sensación de cuerpo con curvas, cosa que sigue caracterizando al estilo más particular de las mujeres latinas.


Por último, ellas eran más partidarias de los tacones. Aunque durante esta época ya se podían ver algunos modelos bien altos, muchas de ellas seguían prefiriendo la distinción de las alturas bajas de los salones o las sandalias más discretas. Con una longitud a media piernas para los vestidos ligeros y remarcados sobre la cintura y un corto más exagerado para los ceñidos, las piernas eran una de las partes más destacables de la figura femenina. 

En cuanto a los materiales empleados y que más se pueden ver, además del cuero por su calidad y los accesorios imprescindibles que solían llevar este tejido, había otros que también destacaban en el vestuario habitual. Las camisas realizadas en algodón grueso eran muy utilizadas, pero poco transpirables por el detalle que aparece en algunas escenas con marcas de sudor exageradas.



El vaquero se dejaba para los pantalones, así como la pana. Ambos materiales quedaban relegados a las piernas para hacerse resistentes y duraderos. Mientras tanto, algunas mujeres pudientes se podían permitir algunas piezas de seda o lino, como pañuelos, pantalones amplios o vestidos vaporosos. Aunque estos son menos corrientes, su colorido y calidad no dejaban lugar a dudas de su procedencia. 

Finalmente, no se puede terminar de detallar la ropa de los 80, y más concretamente de esta serie, sin mencionar los pequeños detalles que le caracterizan. Entre los accesorios más destacados, las gafas de aviador metalizadas y las joyas doradas y exageradas eran las que permitían identificar a la perfección quiénes eran la gente importante de los demás trabajadores. Aunque los sombreros panameños de ala corta, tradicionales del campo para soportar mejor las largas horas de sol, se lucían sobre las cabezas de los narcos más poderosos. 


Los bigotes engominados contrastaban con los cardados de rizos amplios y el maquillaje colorido de ellas. Los acabados mate en cuanto a cosmética no era una de las fuentes de inspiración de la época, por eso no es raro ver sombras de ojos de colores a juego con la ropa que se lleva, pintándose la boca de un rosa llamativo para destacar todavía más. 

"Plata o plomo"




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