Ya es primavera

"Disculpen la tardanza", tal y como ha dicho la nueva estación. Este mes pasado ha sido imposible dedicar más tiempo a lo que se suponía sería mi espacio más personal. Terminado marzo, está claro que oficialmente (y en teoría) estamos en primavera. La cosa es que este año se ha retrasado un poco, lo que viene siendo temperaturas más cálidas, ropa más colorida y esa cervecita en las terrazas a media mañana. 




Esta temporada ha empezado con mal pie en muchos sitios, pero que el frío no acabe con tus esperanzas de primavera porque todavía queda mucha estación por disfrutar. A este mes de marzo voy a darle un cambio (como ya vengo haciendo con las demás secciones del blog). Empezaré por ser más honesta conmigo misma y sincerarme con los demás a través de mis palabras. Prometo ser fiel a las tendencias que me hagan sentir más segura, siempre y cuando se amolden a mi propio estilo: que es más o menos lo que me da la gana, cuando me da la gana y como me da la gana. 

¡Que vienen los 80! Pues mira, estupendo, porque siempre se me ha quedado en el tintero eso de ponerme hombreras. Aunque menos exageradas, claro está. Es una cosa extraña que solo te pasa con unas pocas prendas de vestir: las ves, las odias, las demonizas y luego te pica el gusanillo. Desempolvaré las viejas prendas olvidadas de familiares (ya que mi madre era todavía muy pequeña por entonces, así que tampoco es plan de ponerme ropa de niña pequeña, si es que todavía existe). Puede incluso que me carde el pelo de vez en cuando, alguna que otra campana y a lo mejor pruebo el lúrex

Lo que sí que tengo claro (por el momento) es que debo hacer un inventario de lo que sí y lo que no. Tengo la habitación que parece un mercadillo de barrio: puedes encontrarte con casi cualquier cosa. No soy muy de seguir la moda a raja tabla, pero sí que me gusta ir guardando mis por si acaso. En ellos cabe de todo, así que luego no es raro que me asuste con ciertas prendas o que me alegre de no haber regalado ese conjunto tan mono que descubres que ya no te vale pero que te sigue encantado tener. 

Ahora sí que sí, toca ser fiel a mi armario cotidiano. Voy a desprenderme de cosas que ni por asomo, plantearme seriamente otras de quizá, quién sabe y devolver a su legítimo estante la ropa que por supuestísimo que sí. Porque se acabó el invierno (muy a mi pesar). Los jerséis y abrigos se van para dejar tiempo a piezas totalmente distintas en nuestro día a día. Ya es tiempo de cosas ligeras, vuelta al denim y a enseñar piernas con vestidos y faldas bien coloridas y estampadas. Porque muy dentro de mi, sigue quedando algo de esa niña a la que le fascinaban las flores de mil colores

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