Vistiendo un Bafta

La noche del domingo nos brindó una alfombra roja repleta de grandes diseñadores, presente a través de los vestidos que las actrices y los actores lucían. Lo que no preveíamos era que el escote de vértigo llegara tan pronto. Porque vimos más pecho que piernas, al contrario que ha pasado en otras galas. 




Una de las grandes acertadas -y no solo por las que resultaron premiadas después- fue Emma Stone, protagonista de la galardonada La ciudad de las estrellas. La La Land y ella a Mejor Actriz, lució un impresionante Chanel Haute Couture de estilo Bollywood con un estampado manchado en tonalidades negras y plateadas. Nicole Kidman, esa actriz que todavía no ha dejado de sorprendernos dentro y fuera de la pantalla, apareción con un Armani Privé muy fiel a su figura, donde el plateado era el justo para tapar el pecho con  un escote en uve hasta casi el ombligo y una falda semiajustada en negro mate. 

Siguiendo con los escotes, una de las protagonistas de la saga Juego de Tronos, Sophie Turner, apostó por un vestido largo con abertura lateral sobre la pierna y con un degradado entre que iba del negro del pecho al plateado de la falda. Finalmente, en representación de nuestro país, Laia Costa, por su papel en Victoria, apostó por un traje de dos piezas en blanco impoluto y con un escotazo de escándalo. Looks sencillos que acertaron. 

Otras actrices no quisieron robar protagonismo a sus estilismos por enseñar más carne, así que Emily Blunt, Meryl Streep y Bryce Dallas son las elegidas para representar al grupo que eligió un look en tonalidad negra. La primera de ellas tenía un toque flamenco gracias a los volantes de la falda en contraste con el cuerpo recto y con motivos vegetales coloridos de John Krasinski. La honorífica de los Golden Globes, Meryl Streep, aportó por un traje negro con complementos del mismo tono: siempre fiel a su estética sencilla y efectiva. Por último, destacaríamos a Bryce Dallas y su vestido hiperescotado en negro liso. 

En contraposición, las tonalidades claras también podían ser fieles amigas. Entre ellas, el estilo de corte victoriano que la actriz Isabelle Huppert seleccionó para la gala de los Bafta fue de los más aplaudidos. En color carne, esta pieza firmada por Chloé no dejaba indiferente a nadie. 

Eso sí, no todo el mundo acertó. A Penélope Cruz le faltó algo más que su Versace plateado en efecto lúrex, no iba mal encaminada, pero no terminaba de convencer. Amy Adams, fiel a su sencillez, se pasó de simpleza con un Tom Ford -haciendo alusión al director de su última película- en color verde y palabra de honor que le hacía una figura desproporcionada por los hombros. Felicity Jones de Dior y lleno de plisados negros no estuvo afinada, ya que parecía que la envoltura que llevaba por vestido podría estallar en cualquier momento. 

Aunque las que sí que parecían algodones de azúcar rellenos por efecto visual de sus vestidos fueron Anya Taylor-Joy y Naomie Harris, ambas con un Gucci. Seleccionados de su última temporada, la firma vistió a estas dos actrices con tonalidades empolvadas y detalles sobre el pecho, completado por capas y más capas de tul. 





Lo más fashion de Nueva York 

A punto de finalizar el calendario de desfiles sobre las pasarelas más exigentes del panorama actual, Nueva York llena una semana que todavía tiene mucha moda por mostrar. Abierto el plazo desde el día 9, este evento seguido a nivel mundial continuará hasta el viernes 17. Esta es una de las pocas citas que tienen tan larga duración

Para empezar, lo que llevamos hasta ahora es fascinante. Y por varios motivos claros y explícitos. El diseñador Hakan Akkaya ya nos ha dado el toque de atención: hay que estar preparados para las transparencias y las piezas ajustadas. Todo ello a pesar de que apuesta por el negro como principal fuente de inspiración. Además, el apoyo a las etnias consideradas por algunos dirigentes como "peligrosas" se veían representadas en piezas similares a burkas

Pero esta reivindicación no fue nada comparado con lo que Jeremy Scott ya nos tiene acostumbrados. Los temas políticos, la libertad de expresión, la dramatización de la religión y la alegoría del sexo fueron sus papeletas. Su visión más moderna del estilo callejero se entremezclaba con los mensajes más claros que nunca estampados en las camisetas recortadas. 

Calvin Klein fue una de las firmas más esperadas de la temporada. Su desfile en Nueva York durante este año suponía el debut de Raf Simons al frente de la dirección artística. Demostró una vez más de lo que era capaz con looks que buscaban la identificación y la inspiración en lo callejero, añadiendo transparencias más claras y la inclusión social. Casi del mismo modo que hizo Lacoste con sus inspiración espacial. 

La sencillez y la sofisticación fue de la mano de Jason Wu. El artista -porque algunos diseñadores son más que eso- ha conseguido plasmar a través de escotes asimétricos, piezas con acabado perfecto y looks a conjunto con complementos la retransmisión de lo que la feminidad del siglo XXI es. Mientras que Michel Costello escogía una inspiración ochentera -bien clara en los peinados disco- con brillantes, transparencias y piezas ajustadas en tipo body. 


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