Érase una vez (Once Upon A Time)

Todos hemos crecido rodeados de los cuentos de los hermanos Grimm, ya sea de manera directa o indirecta. Y es que, uno de los mayores distribuidores de esas historia ha sido el legendario Walt Disney con sus adaptaciones en dibujos animados. No solo las fábulas de estos hermanos estaban incluidas en su amplio repertorio, sino que otros muchos cuentos también han tenido su papel protagonista en su colección. Aun así, para los que no creían posible otra nueva adaptación, los productores de la cadena ABC te demuestras que las princesas pueden ser de carne y hueso. 



En esta versión no podemos descuidar ni un solo detalle. Resulta que Blancanieves (Ginnifer Goodwin), con sus vestidos de princesa en dibujo animado, se reencarna en Mary Margaret una profesora de primaria y no entra dentro del estereotipo de 'reina de la belleza' de Disney. Tampoco su marido David, lo que viene siendo el Príncipe Encantador (Joshua Dallas). Ambos tuvieron una hija, Emma o La Salvadora (Jennifer Morrison) -según se mire-, que apareció en nuestro mundo y que 30 años después se reencuentra con sus verdaderos padres en Storybrooke, el pequeño pueblo donde han ido a parar todos los demás personajes de cuento de cualquier historia que te puedas imaginar. 


Al principio son solo los protagonistas de las fábulas de Disney, pero con el paso de las temporadas se irán incluyendo nuevos personajes conocidos: la reina Elsa de Fronzen (Georgia Haig), el capitán Nemo (Faran Tahir) de la novela de Verne Veinte mil leguas de viaje submarino o Rupelstinskin (Robert Carlyle). Todos ellos tienen cabida en un pueblo de apenas unas calles, pero a las que siempre encontrarás una nueva extensión dedicada a un hogar donde identificarías que vive uno de ellos. 

Además, lo característico de esta serie es que el vestuario es adaptado. Es decir, si en su verdadero mundo lucían galas propias de un palacio de cuento con detalles de la Edad Media, en su estilo habitual -porque cada personaje desarrolla un rol determinado como camarera, dependienta, pescador... que cualquiera de nosotros podría hacer en el mundo real- se transforma con los mismos valores y peculiaridades, pero con unas prendas más cómodas y menos de cuento. Aunque a cada uno se le sigue manteniendo su estatus dentro de la sociedad y siempre hay pequeños detalles que hacen que su carácter y su papel en su historia particular sea distintiva. 

Por eso no es extraño ver cómo pasan de un mundo al otro y no nos sorprende tanto el cambio de registro de sus ropajes. Si que admiras el trabajo de adaptación que hay detrás, pero se sigue manteniendo la personalidad de cada uno de ellos. Por ejemplo, el de Regina o la Reina Malvada (Lana Parrila). A ella se le designan piezas más duras como faldas midi de cuero y blusas rojas bajo americanas de marca en la vida real, manteniendo un look formal que impone su figura, mientras que en el cuento de Blancanieves y los siete enanitos las tonalidades rojas, grises y negras serán su mayor gama cromática en trajes más llamativos e imponentes


Al igual que pasa con Bella (Emilie de Ravin). Este delicado personaje mantiene la dulzura de sus rasgos, su carácter y su vestuario. Y es a través de sus piezas estampadas, ligeras y de estilo juvenil con las que se remarcan esos valores en Storybrooke. Además, también recoge su pelo igual que su anterior mundo y se decanta por piezas plisadas y con vuelo, aunque esta vez más cortas y con menos capas de sobrefalda. 

Pero sin lugar a dudas, el que mayor reconocimiento pueda tener, a pesar de ser el menos llamativo, es Pepito Grillo o Archie (Raphael Sbarge) en el mundo real. Este personaje pasa de ser un saltamontes con gabardina, paraguas y sombrero de copa a un prestigioso psicólogo que trata de guiar los pasos de sus vecinos enfundado en chalecos clásicos de tweed o jerséis de jacquard sobre camisas de cuello abotonado y pantalones de franela. Eso sí, su peculiar paraguas sigue siendo el mismo, solo que tamaño real y no a escala. 

Otro hombre destacado es el capitán Hook (Collin O'Donoghue). En esta historia, este malvado personaje acaba siendo el fiel amigo del grupo donde antiguos príncipes, princesas, campesinos, abuelas y villanos luchan en conjunto contra la magia oscura que acecha ambos mundos. En este caso, Killian -que ese es su verdadero nombre en esta historia- adquiere los mismos puntos estilísticos que a bordo del Joller Roger en busca del cocodrilo -Rupelstinskin-. Su abrigo de piel largo y abierto, cu camisa blanca con las mangas acampanadas, sus pantalones pirata de cuero negro y sus botas altas con tacón en la suela siguen formando parte de su vestuario. El cambio no es tan significativo, pero es admirable cómo consigue amoldar su personalidad y costumbres de antes en el mismo mundo que el nuestro. 


Las que sí que no mantienen ninguno de sus aspecto de estilo son las hadas madrinas. Convertidas en monjas. El Hada Azul es la Madre Superiora (Keegan Connor Tracy) y, tal y como indica su nombre y su nuevo cargo, su estilo poco o nada tiene que ver con su yo anterior. Mientras que el vestuario de un hada estaba recargado con flores, detalles vegetales, brillos, tejidos luminosos, superposición de telas, motivos engarzados en las abultadas faldas y mucho colorido; ahora estas mujercillas del Bosque Encantado tienen que vérselas con unos hábitos un tanto particulares. Se parecen más a las alumnas de un colegio católico -faldas por debajo de la rodilla negras, con medias, zuecos y rebecas del mismo color y camisas blancas abotonadas hasta arriba del cuello bebé-. 

A muchos de los príncipes que podíamos ver bien engalanados en sus castillos y librando batallas ficticias, ahora son simples ciudadanos que tienen la afición de vestir casi igual entre ellos. Polos, camisetas o jerséis finos y ajustados, pantalones vaqueros, botines masculinos de piel y cazadoras de cuero o vaqueras oscuras. Eso sí, cada uno de ellos mantiene su símbolo personal de la casa a la que perteneces, ya sea mediante anillos con sello o colgantes con medalla. 


"The truth is coming out 
in one way or another"





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