Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)

Esta es una de las cintas que mejor podría resumir el estado de ánimo, su trabajo, la percepción del público y la influencia del cine de ficción en la labor que actores, actrices y demás profesionales del sector sienten a lo largo de un intenso día de trabajo en el teatro. En el retrato realizado a través de un solo (falso) plano secuencia, podemos ver el declive de unos actores que, tras su frustración de los trabajos pasados, se ven unidos por la preparación de la obra. Una película de Alejandro González Iñárritu que esconde algún que otro mensaje





A Michael Keaton le ha tocado el papel protagonista de esta película. En ella, Reaggan Thomson se ve encasillado en un antiguo papel de superhéroe (Birdman), aunque su vestuario deja mucho que desear de ese pasado de gloria. Ahora su estilo es básico y un tanto aburrido: trenca gris larga y un jersey fino oscuro de cuello redondo. Por zapatos llevará mocasines típicos de los 90 y todo ello harán de él una persona clásica, que se resguarda en el pasado para no avanzar en su presente. 

También puede aparecer con corbata estampada y camisa blanca clásica. Un estilo más propio de la oficina o de un empleado de banco de los 80 o 90 que de una antigua estrella de cine. Poca atención es la que le presta a su físico y su vestuario, un tanto dejado con el paso del tiempo y que es poco atractivo. 


En el plano masculino también encontramos a Edward Norton. Mike Shiner, el personaje a quien pone voz y vida es un antiguo actor de éxito que vio su mundo truncado, pero el cual sigue viéndose a sí mismo como el triunfador que era antes: la estrella de Hollywood. 

Su estética en esta cinta es una mezcla entre lo casual, que consigue destacar gracias a los complementos con los que acompaña al look, y lo básico. Un sombrero llama la atención en una de sus apariciones, ya que luce un estilismo oscuro compuesto por camisa y abrigo largo negro. Aunque tampoco es de extrañar verle son una parka verde militar y un estilismo juvenil bajo ella. 

Emma Stone y Naomi Watts son las dos mujeres que representan los papeles femeninos más destacados en esta película. La primera de ellas pone vida a Sam Thomson, una joven hija de la antigua estrella de cine Reaggan Thomson. Su paso por las bambalinas en el teatro de la nueva obra de su padre será clave para mantener a salvo la integridad de ambos. 

Al ser una chica muy por debajo de la media del reparto que hay en el teatro, ella luce piezas más acorde a su tiempo. Las camisetas sin mangas, los pantalones pitillo y los efectos descosidos o rotos estéticos inundarán un vestuario un tanto apagado de color y creatividad. Pese a ser un alma más juvenil, la estética de Sam es neutra y poco llamativa. 

Por último, Naomi Watts se mete en la piel de Lesley. Esta actriz -en la vida y la ficción- consigue separar por completo al personaje al que interpreta en el teatro del personaje que interpreta tras las bambalinas. Ella mostrará un look más blanco y nítido, de inspiración sesentera sobre las tablas, aunque fuera de ellas será completamente distinto. 

Ropa cómoda y pocos abalorios son los que caracterizarán un estilo sobrio y muy básico. Es un look muy de ir por casa, con pantalones rectos, zapato plano y jerséis de punto fino. Además, acompañando a la sintonía del resto de sus compañeros, las tonalidades oscuras serán las que más abunden en su armario. 

Un vestuario bastante sencillo y pulcro, sin demasiadas complicaciones o piezas enrevesadas y llamativas para una película que vale la pena explorar. Tienen un glorioso pasado en comparación con su decadencia presente que hace que busquen un estilo más acorde con su momento personal. 



"La popularidad 
es la prima puta 
del prestigio"





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