Una semana sin un referente

Eleanora Salvatore o Bimba Bosé, más conocida por ser la sobrina del cantante Miguel Bosé, se fue el pasado 23 de enero a causa de una dura lucha contra el cáncer que, pese a los esfuerzos de años y las campañas de concienciación a sus espaldas, la cantante, productos, diseñadora, modelo, DJ y sobre todo madre no pudo ganar. Ella se ganó a pulso su fama y su posición como mujer todoterreno, emprendedora y referente de la lucha social. 





En el mundo de la moda, entre otros muchos amigos que han trabajo con ella, Davidelfín es el que más la ha llorado. Juntos han creado colecciones inolvidables, siendo Bimba la musa de sus desfiles y llevando tras de sí una larga lista de admiradores. Sus pasos eran seguidos por muchas personas alrededor del mundo, gracias a su aspecto andrógino que dotaba a la Cibeles de su toque personal y único. 

Nunca fue de las que se dejaban vencer, sino que miró de frente a su enfermedad y le plantó cara. Durante más de dos años de lucha contra el cáncer, Bimba Bosé no dudó en hacer llegar a los medios y sus seguidores por lo que estaba pasando. Esto no lo realizó para que le prestarán más atención, sino que lo hizo como una llamada hacia todas aquellas mujeres que padecían el mismo mal: porque su único pecho era parte de su emblema, cosa que nunca ocultó. 

Innumerables rostros conocidos han querido darle el último adiós y mandar su apoyo a los familiares. Pese a lo que muchos otros 'críticos' -por llamarlos de alguna manera- dirigieran a través de las redes sociales duras críticas infundadas y con signos de violencia xenófoba, que además no hacen justicia a una carrera plagada de éxitos. La polémica que se ha formado entorno a este gran icono de finales del siglo XX y de principios del XXI no han conseguido apagar la luz de lo que deja tras de sí: una lucha que condiciona las mentalidades, apoyando a luchas de igualdad de género, sexualidad y religión. Porque ella era mucho más que un simple rostro. 

Es también a través de las redes sociales cómo muchos medios, seguidores y personas en general han querido dedicarle un momento a una mujer que demostró que se puede hacer mucho más de lo que otros piensan. Que la enfermedad no crea fronteras, sino que también puede derrumbar muros, te hace crecer y que puedes seguir dando una vida digna a tu familia. Porque un legado fuerte es lo que nos ha dejado. Hasta siempre Bimba. 





Los SAG plagados de poco glamour

Si en los Golden Globes Awards lo que triunfó fue el amarillo y las piezas futuristas, en los SAG lo que más se lucieron fueron negros y efectos brilli brilli. Las transparencias y los tejidos en lúrex fueron los dos materiales que más se vieron sobre la alfombra roja de los premios SAG Awards, donde se galardonaba a las series y películas norteamericanas. 

La crítica con la selección de premios fue de lo más variada, aunque el vestuario de los asistentes apenas rozaron el aprobado raspado. Entre las aceptables podemos incluir a Emma Stone con un Alexander McQueen en superposición de telas con flores engarzadas, Taraji P. Henson con un Reem Acra de estilo princesa mediante capas de tul con detalles engarzados, Nathalie Emmanuel con un vestido midi de J Mendel en efecto brilli brilli con efecto mosaico o Sofía Vergara con un vestido corto palabra de honor en dorado y negro de Zuhair Murad. 

Las rayas fueron otra de las apuestas fuertes. Entre las mejores encontramos las de la actriz de The Big Bang Theory Mayim Bialik de estilo años veinte y corte largo. Otras como Michelle Dockery de Elie Saab o Michelle Williams de Luis Vuitton también quisieron lucir las mejores rayas. Mientras que la primera estaba recargada de colores fuertes y su look era excesivo, la segunda apostaba por un estilo más relajado de tipo sesentero añadiendo su corte pixie. 

Los colores distintivos de la alfombra fueron el berenjena en alguna que otra ocasión, sobre el que cabe mencionar a Taylor Schilling muy poco acertada con el corte del vestido, y el blanco. El problema de esta tonalidad luminosa eran las transparencias tan poco acertadas: Kerry Washington con un efecto floral demasiado recargado en la falda de Roberto Cavalli, Brie Larson con un aspecto sencillo de Jason Wu pero con un efecto de pecho asimétrico o Viola Davis, a la que parecía que su Vivienne Westwood fuera a cortarle la respiración. 

Por el contrario, los trajes eran de lo más sencillos para ellos: tres piezas y pajarita negra. Salvo alguna excepción, todos apostaron por el blanco y negro. Aunque Evan Rachel Wood quiso seguir el ejemplo masculino y enfundarse en un traje completo azul oscuro de terciopelo de la firma Altuzarra. 

Las que sí que se llevan un suspenso de calle son Kate Hudson, Salma Hayek, Gwendoline Christie, Laura Carmichael, Winona Ryder, Ariel Winter o Nicole Kidman. Por ellas ya no hay nada que hacer, mientras que otras muchas pasaron la prueba gracias a estilos excesivamente sencillos, alejados de toda imaginación e inspiración. Esperemos que reserven sus mejores galas para la alfombra roja de los Oscar, porque en esta no estuvieron nada acertados, pese a ser de las más sencillas y poco ostentosas. 




El armario de la Casa Blanca

Ya ha pasado una semana desde que la nueva familia ocupara la residencia de Washington. Los Trump ya trajeron polémicas desde mucho antes de comenzar su carrera para la presidencia de los Estados Unidos. Pero, dejando a un lado los quebraderos de cabeza que Donald Trump está trayendo a su país y al resto del mundo, su mujer Melania todavía sigue sin encontrar un estilo que case con la definición de Primera Dama. 

Durante la toma de posesión, la eslovena causó una buena primera impresión con un vestido diseñado por ella y realizado con la ayuda de su amigo Hervé Pierre. El vestido en cuestión era sencillo, adaptado al protocolo que requiere una ocasión como esa y apto para su cuerpo. Pese a la obertura de la falda, la discreción sí que puede ser un fuerte a partir de ahora en sus looks. 

Siempre la hemos visto en los actos de campaña con diseños sencillos, poco llamativos y recatados -todo lo contrario que las portadas que ha protagonizado o los estilismos que ella solía llevar antes de que todo esto comenzara-. Para ella, el estilo de la  Casa Blanca se le va a atragantar si no sabe cuidar bien las formas, porque una mujer al frente de un país, aunque sea como 'la mujer de' también tiene su peso. Y es que Michelle Obama no lo ha dejado fácil: el listón está por las nubes. Una mujer que se deshizo de los prejuicios y ayudó -tanto como pudo- en modificar la educación y la vida sedentaria de los niños de su país. 

Además, el estilo que Melania Trump nos ha brindado hasta ahora es muy poco personal y, sobre todo, criticado. No por sus maneras, que de momento se comporta como aceptable dentro de los cánones, sino por su 'extraño' parecido a los que Jackie Kennedy lució junto a su marido cuando este era el Presidente de los Estados Unidos. 

La falta de soltura en la posición actual, que todas las miradas estén puestas sobre ti -y de manera totalmente distinta a como lo estaban anteriormente- y tu comportamiento de cara al público puede que a la Primera Dama le cueste de asimilar. Sobre todo si se tiene en cuenta que por vestir modelos de la casa Ralph Lauren ha habido un boicot de su público habitual a las ventas de este diseñador. La moda todavía tiene que darle un voto de confianza, ya que acaba de entrar, pero de momento está pendiendo de un hilo en cuanto al estilo presidencial que se espera de ella. 

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