Regresión

Una de las películas más taquilleras de la temporada, con Alejandro Amenábar como director, es este film inspirado en los años 90 en Minnesota (Estados Unidos) con las investigaciones sobre sectas satánicas como telón de fondo. Vuelvan a desempolvar los vestidos de hace veinte años, porque en esta película se explota al máximo el uso de prendas de algodón grueso y mucha pana de por medio. 





Centrándonos más en los dos principales protagonistas, Bruce Kenner (Ethan Hawke) y Angela Grey (Emma Watson), el vestuario de esta película no tiene nada que ver con la moda que en esos años se veía en las pasarelas de todo el mundo. Tiene un aspecto más conservador por el nulo uso de pantalones que hacen las mujeres y el traje bien planchado que llevan los hombres para cualquier ocasión. 




Las chaquetas son un básico para cada escena. Da igual que sea la típica rebeca de lana que toda abuela tiene (y una servidora también), o el abrigo camel con doble botonadura que aun a día de hoy sigue siendo un imprescindible. Y no nos olvidemos de las hombreras para muchas de estas prendas, porque por entonces (hagamos un poco de memoria) era toda una tendencia a escala mundial. 




Los tonos marrones y grises dan al vestuario en general (tanto de mujeres como de hombres) una apariencia más sobria y sencilla. Nada se deja al aire, así que las medias de lana y los cuellos de las camisas bien cerrados, dejan poco a la imaginación (también hay que tener en cuenta no solo el clima frío, sino también el sentimiento religioso que gira entorno a la mayoría de los personajes). 




Además de los colores apagados, los bordados y los estampados de cuadros típicos en tonos oscuros, dan mayor sensación de encontrarnos con una sociedad más cerrada en sí misma en cuanto a cultura y creencias, mostrando una apariencia muy diferente a la que (por entonces) estábamos acostumbrados a ver en las revistas de moda y en la televisión.




Por lo que respecta a los hombres, pocas variaciones tienen entre ellos también. Todos siguen muy en la línea de chaqueta de traje, camisa blanca de algodón, corbata y pantalones de pinza. Aunque no nos olvidemos de la camiseta interior blanca de tirantes ni de las chaquetas de pana que tanto éxito tenían. Eso sí, el denominador común entre ambas líneas de vestuario son las mil trescientas capas de ropa que pueden llegar a ponerse. 




El detalle más característicos de ellos son las solapas de las chaquetas (importante acordarse de las hombreras) que son más anchas y pronunciadas. Las corbatas tienen la peculiaridad de ser siempre de estampados, aunque sean casi imperceptibles, pero rara vez aparece solo de un color; y el nudo siempre grueso. Tampoco podemos dejarnos las gafas al estilo aviador pero con la forma del cristal más exagerada, eso sí, siempre la montura extra fina y dorada. 








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