Sexo en Nueva York: Carrie

Este último mes lo he dedicado en exclusiva a ver todos los capítulos de una serie que merece la pena ver, pero más de unas cuantas veces. Puede que en ella salgan muchos estereotipos sobre las mujeres neoyorquinas adictas a la moda y sin muchas complicaciones económicas. Pero es una serie cargada de risas y con mucho, mucho glamour durante las seis temporadas que dura. 





El significado de moda y tendencia está implícito en sus cuatro protagonistas, cada una de ellas con un estilo particular y diferente. 


Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker

Este personaje destaca principalmente por la manera tan personal que tiene a la hora de elegir su vestuario. Escoge piezas únicas o complementos muy arriesgados que solo ella es capaz de lucir con total naturalidad y sin que lleguen a ser combinaciones ridículas; aunque también es cierto que muchas veces su estilo es bastante complicado de entender. 






No tiene una línea de ropa definida, ni un color fetiche, ni un estilo concreto... Carrie puede y se atreve con todo. Eso sí, los Manolo Blahnik son sus zapatos favoritos, con diferencia. En cada temporada aparecerán diferentes modelos, pero siempre seguirán una línea del clásico modelo salón




Su estilo es tan único y personal, que es muy complicado de copiar. Lo único seguro, es la pasión que tienes que tener por los zapatos de tacón para cualquier outfit que lleves y, por supuesto, la actitud que ella muestra en cada capítulo. El maquillaje es muy natural, para dar mayor protagonismo a su vestuario y también a sus ojos azules. 








Nunca te cansarás de ver los diferentes estilos y combinaciones que muestra cada vez que aparece en pantalla. Los estampados o los complementos siempre serán distintos entre sí, sin repetir bolsos o abrigos. Ni siquiera los tocados aparecerán dos veces el mismo. A pesar de tener un armario reducido (el de su apartamento no es muy grande, sino que tiene un espacio bastante normal), sus vestidos, faldas, pantalones, camisas, fulares... son infinitos. 











El cambio más drástico que notarás en su corte de pelo: de media-larga melena, a pelo corto por encima de los hombros. El liso y el rizado es la combinación de peinados que irá variando durante los capítulos (aunque cada vez que se lo alisa lo mantiene durante 4-5 capítulos seguidos). 








El único complemento que repetirá en muchos de sus vestuarios son los colgantes de cadena fina con piezas pequeñas pero  llamativas, como una herradura de plata y brillantes o su collar favorito: su nombre en oro. 





Así que si quieres seguir su modelo, debes amoldarte a todo tipo de estilo, sin prejuicios ante prendas extravagantes o las piezas más de moda y repetitivas del mercado. Eso sí, tienes que arriesgar y estudiar muy bien el outfit elegido. Todo cuenta, y no se puede escapar ni el más mínimo detalle para llegar a ser como Carrie Bradshaw. 






Intro de la serie

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