Witches of East End: Frederick

Por último, el personaje que nos queda por hablar es el de Frederick Beauchamp (Christian Cooke), el hijo de Joanna y hermano de Freya e Ingrid (obviamente). Personaje que solo aparece en la segunda temporada (es una de esas típicas apariciones breves pero intensas, porque este hombre parece que sea omnipresente) y que da mucho de qué hablar (tensión e intriga hasta el último momento). Aún así, algo podremos decir de él. 





Lo suyo es la monocromia, predominando el color negro y los tonos más grisáceos en todas sus prendas (o por lo menos todas oscuras) y llevando siempre las camisetas básicas (la sudadera en varias ocasiones también) como si nunca tuviera que salir de casa, ropa sencilla y cómoda. No hay nada como andar por casa todo día, y él predica con este principio (solo le faltan las pantuflas). Pero eso sí, en ningún momento he dicho que algo le pueda quedar mal al muchacho, solo que podría enseñarnos un poquito más de su ser.





Su actitud y su carácter hace que, en verdad, no sepamos prácticamente nada de él hasta el final, sobre los años desaparecido o quién es realmente (vamos, que confiar, confías más bien poco). Pero cuando lo ves entrar por primera vez en nuestro mundo, entonces es cuando no puedes tomártelo muy en serio, ya que parece que, más que aparentar ser un guerrero fuerte y feroz y descendiente de la familia real de un reino perdido, la caracterización puede que se haya quedado un poco corta. Recuerda a un gladiador romano (o algo parecido) con el cuero en la coraza, y también el estilo más medieval (pero que tampoco se sabe muy bien) con las telas más tupidas y holgadas. 




Y como ya no quedan más protagonistas destacados de los que hablar, acabamos con las entradas sobre Witches of East End, una gran serie que no debería haber terminado. No todavía. 









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