Witches of East End: Ingrid


Serie que nos dejó definitivamente en Octubre, y  que a muchos seguidores nos ha dejado con la boca abierta y un tanto decepcionados al conocer la noticia de su no renovación. Pero eso sí, siempre nos quedarán sus líos y sus amores y desamores continuos, sus meteduras de pata en algún hechizo… Esas son nuestras brujas de East End




Empezando por alguno de sus protagonistas, me he decantado primero por Ingrid (Rachel Boston), una de las hermanas principales de la familia Beauchamp (aunque la cosa va de parejas de hermanos en esta serie). Este personaje representa la parte más delicada, sensible y responsable de cada persona, pero llevada también al extremo, ya que se dedica a estudiar y es bibliotecaria (¿estereotipo?).



Lo que sí que es cierto, es que hay una clara evolución en su vestuario: la primera temporada es un estilo más sencillo, sin extravagancias, pulcro y sin nada arriesgado; en la segunda temporada la estética cambia, y su personaje adquiere un poco más de soltura en su armario, con volúmenes menos rectos, vestidos más ligeros… Algo más moderno, pero sin salirse de su pauta de rata de biblioteca, porque recordemos que ella sigue siendo el modelo más conveniente a seguir (teniendo en cuenta a los demás miembros de la familia) y su carácter irá siempre muy ligado a su estilo.



La gama de colores que predomina en su vestuario es más simple también, no hay colores muy llamativos ni destacan los colores más vivos. Pero aun así, sabe cómo llevar perfectamente los colores más apagados. Cosa que irá cambiando durante la segunda temporada. 



Y aunque sus estilos sean más clásicos (sobre todo en la primera temporada), los tacones no faltarán en su día a día, aunque tenga que estar subiendo y bajando continuamente de una escalera para colocar los libros en las estanterías. Eso sí que no falla.Pero también es verdad que en cuanto a zapatos, pasa de un extremo a otro: o tacón o bailarinas. 



Otra característica importante sobre el vestuario que aparece a lo largo de toda la serie, son los flashback al pasado, por lo que los personajes se visten de época para emular otros tiempos y otras vidas. Como estas imagenes, donde aparece el personaje de Ingrid en el siglo XIX. 




Los guionistas también son capaces de remontarse aún más atrás en el tiempo y llevarnos al principio de todo: cuando la familia Beauchamp vino a este mundo hace ya 400 años. Al atravesar el portal, puede que no nos sorprendiera verles con ese vestuario, ya que estamos acostumbrados ya a las túnicas romanas, que es a lo que nos recuerdan sus vestidos (sandalias incluidas). Aunque también es verdad que hay ciertos detalles, como las cintas cruzadas y la forma de corsé en el vestido, que nos recuerdan más a una época medieval. 



Así que podemos saber, con bastante exactitud, que en Asgard hay un mix de tendencias y épocas. No sería difícil adaptarse. 

Si os habéis quedado con ganas de saber más sobre esta serie o con ganas de que continue la serie (como me pasa a mi), siempre podéis recurrir a los libros de Melissa de la Cruz en los que está basada la serie. 







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